Yoga 3 Blanes

LA FELICIDAD, por Suami Sivananda

La Felicidad:

Tras todos los actos del hombre existe un móvil común: la búsqueda de la felicidad. En vano, sin embargo, como afirma Suami Sivananda a continuación, busca ésta el hombre mundano en los objetos externos. Para el yogui, la felicidad yace en el interior de cada uno.

El hombre desea felicidad. Evita el dolor. Remueve el cielo y la tierra para obtener la felicidad que desea de los objetos sensoriales, y he ahí que se enreda en las redes inextricables de Maia. ¡Pobre hombre! No sabe que esos objetos son perecederos y evanescentes, finitos y condicionados en el tiempo, el espacio y la causación. Y lo que es más, fracasa en obtener de ellos la felicidad deseada.

El placer sensual es ilusorio. El encantamiento permanece en tanto que la persona no posee el objeto deseado. Pero en el momento mismo en que lo posee, el encanto se desvanece. Descubre entonces que se ha metido en un enredo.

La persona mundana está siempre sumida en la tristeza. Siempre lucha por obtener algo, dinero, poder, posición, entretenimiento, etcétera. Vive siempre en estado de ansiedad por si lo conseguirá o no. E incluso cuando al fin posee lo que tanto deseó, le atormenta terriblemente la idea de perderlo.

¿Quién es entonces felíz? El sabio es feliz. El Yogui es feliz. Quien ha controlado su mente es feliz.

La felicidad proviene, únicamente, de la paz de mente. Pero ésta proviene, a su vez, de un estado de mente en el que no hay deseos, ni ilusión, o Moha, ni percepción de los objetos, o Vishaia, ni pensamientos acerca de los objetos. Has de abandonar todo deseo de placer antes de poder penetrar en el reino de la paz.

La causa del dolor es el placer. Abandona todo placer sensorial si no deseas padecer dolor.

El goce del objeto deseado no puede producir la satisfacción de dicho deseo. Por el contrario, agrava e intensifica los deseos, inquietando aún más la mente por causa del anhelo, o Trishna, de igual modo que al verter aceite, el fuego crece.

LA AUTENTICA FELICIDAD SE HALLA DENTRO DE UNO

La verdadera felicidad se halla dentro de ti. Se halla en el Atman. Es subjetiva. Se manifiesta sólo cuando la mente se concentra. Cuando los sentidos, o Indriyas, se abstraen de los objetos externos, cuando la mente permanece fija en un punto, cuando se destruyen los deseos sutiles y se aniquila la mente cuando dejas de albergar deseos y pensamientos, la dicha átmica empieza a amanecer y comienzas a experimentar la felicidad espiritual, o Ananda.

El almizcle se encuentra en el ombligo del ciervo y, sin embargo, éste corre de aquí para allá para olerlo. El collar se halla en el cuello de la dama, pero ésta corre de un lado a otro en su busca. El valioso diamante se halla en tu interior; sin embargo, corres en vano tras los trozos de cristal. De igual modo, el océano de dicha se halla en tu interior, la fuente de felicidad está dentro de ti. Incluso el placer sensual es tan sólo un reflejo de la dicha átmica, o del Ser. Indica una ignorancia absoluta pensar que se deriva ningún placer de los objetos sensoriales o de la mente.

Ve adonde quieras, a Londres o a París, a Kashmir o a Benares, a Viena o a los Alpes. Da lo mismo. No hallarás verdadero descanso. Las maravillosas vistas podrán relajar tu retina durante apenas un segundo. Pero la atracción y la répulsión (Raga y Duesha), los celos, la pasión y la avaricia están en todas partes. Hallarás la misma tierra, el mismo cielo, el mismo aire y la misma agua. Y llevas contigo a tu propia mente. La imaginación y el cambio de lugar han engañado siempre a no pocos. ¡Oh hombre! Permanece contento. Vive donde desees, pero disciplina tu mente y tus sentidos. Medita en el Ser Interno, o Antaratman, incesantemente. Ahí hallarás la paz duradera. Entonces dejará tu mente de engañarte.

ACUDE A LA FUENTE

Ya has tenido suficiente de té y café, de soda y limonada, de padre, madre, hijos, hijas, hermanos, hermanas y parientes. Has tenido incontables padres y madres, esposas e hijos en el pasado. Viniste solo y solo te irás. Nada te seguirá, excepto tus propias acciones. Realiza al Ser. Todo sufrimiento tocará a su fin.

Aún rodeado de objetos placenteros o dolorosos que perturban tu equilibrio de mente, permanece inmóvil como una roca, aceptando todo con ecuanimidad. Sé siempre alegre. Sonríe. ¿Cómo puede una mente entristecida y apesadumbrada pensar y ensimismarse en el Ser? Trata de estar siempre feliz. La felicidad es tu naturaleza misma. A eso se llama alegría. Ese espíritu alegre han de cultivarlo todos los aspirantes.

Mantén tu mente en un estado moderado, o en el medio ideal. No la dejes correr hacia los excesos. Algunas personas mueren por la impresión producida por una depresión extrema, como también por una alegría extrema. No permitas que se produzca en tu mente una alegría excesiva, o Uddharsha. La mente tiende siempre a los extremos. Los extremos se tocan. Los extremos producen una reacción. La mente no puede permanecer calmada cuando experimenta una alegría excesiva. Haz que tu mente esté siempre alegre, pero calmada.

Este mundo es una mera apariencia. La mente y los sentidos te engañan a cada instante. Confundes el dolor con el placer. No existe una sola pizca de felicidad en este universo sensorial. Abandona toda idea y toda lucha egoísta por amasar riquezas. Avanza directamente hacia ese control remoto que hace moverse a estos juguetes de carne y hueso que son los cuerpos humanos, el cual sostiene este gran escenario, pero que está detrás de él. Sólo en Él hallarás una felicidad duradera y una alegría eterna. Fúndete en Él practicando diariamente, asanas, meditación y Yapa.

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